El Cementerio de La Plata, convertido en escenario de una particular obra de teatro

Actualidad 06 de abril de 2021 Por La Movida Platense
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Con el Cementerio de La Plata como escenografía romántica, banda sonora en vivo y el atardecer como paisaje, Pequeño Gran Muerto es una invitación a reconciliarse con la figura de la muerte, a recuperar del olvido la figura del escritor uruguayo Behety y a entender la ciudad con la lámpara del claroscuro en un viaje hacia la belleza impredecible del inframundo. Así lo describe Nelson Mallach, dramaturgo platense, autor y director de la obra. 

El poder de convocatoria de la propuesta no solo llega a través de la interesante historia que se teje alrededor del escritor Matías Behety, que falleció de tuberculosis en 1885, a sus 35 años y que fue enterrado en La Plata; sino también por su inusual escenario: el Cementerio de La Plata. Al aire libre y con los protocolos de cuidados necesarios para responder al contexto de pandemia, el público es invitado a caminar por un sector del cementerio de la mano de los artistas que se escurren entre las bóvedas del emblemático e histórico lugar de 131 y 74. 

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Pequeño Gran Muerto se realiza todos los sábados del mes de abril y tras su estreno, el pasado 27 de marzo, agotó todas las funciones. Según informaron los organizadores la posibilidad de realizar presentaciones en el mes de mayo dependerá de la evolución del contexto de pandemia y en consecuencia de futuras restricciones. Habrá que estar atentos a nuevos anuncios. 

¿De qué se trata la obra? 


Pequeño Gran Muerto aborda la historia del escritor y periodista Matías Behety, que vivió poco tiempo en La Plata antes de morir en 1885. Sin ser estrictamente una biografía teatral, la obra se ocupa de algunos mojones de su vida y, también, de lo que ocurrió con su cuerpo luego de haber fallecido, cuando no solo perdió su identidad, sino que reapareció momificado.

 

¿Con qué experiencia se va a encontrar el público? 


El público va a cruzar el portal principal del cementerio para ingresar a una obra teatral en un sector de las bóvedas, precisamente la plaza donde se encuentra el mausoleo de Behety. Yo creo que la propuesta es de un gran dinamismo en contraste con lo que ocurre todos los días en ese lugar. El público va a tener que estar muy atento, con las antenas en 5G. La obra es una experiencia musical envolvente.

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¿Cómo nació la idea? 


Me interesa la vida de Matías Behety hace mucho tiempo, desde que leí el libro de Telmo Manacorda, uno de sus biógrafos, al que la obra está muy agradecida por todos los materiales que él recopiló. Luego, ocurrió en diciembre el encuentro con Mula cultura en la coproducción que hicimos en el Lago del Bosque cuando se estrenó aquella performance jse llamó Beirut. Les propuse este trabajo en el cementerio, y enseguida nos pusimos a trabajar. Se armó el equipo artístico que incluye a Juan Pablo Thomas, Elke Aymonino, María Oswald, Trinidad Falco, Cuco Guzmán, Joaquín Merones y Victoria Mutinelli. Una idea nace, pero lo más difícil es darle forma. Este equipo hizo todo más fácil y logramos estrenar en esta época tan compleja para las artes escénicas.

 

¿Cómo llegaste a la historia de Matías Behety? 


A través del documentalista Sebastián Díaz. Él me contó la historia. Y ahora es también quién está filmando una película documental sobre la vida de Behety en función del proyecto Pequeño Gran Muerto.

 

¿Estás siempre atento a estas historias platenses? ¿La Plata es una rica fuente de inspiración? 


La Plata es la ciudad en que nací. Soy quinta generación de platenses. Mi tatarabuelo montó el Hotel Bruny en diagonal 80 y 49 a nada de su fundación. Todas las historias que escuché de niño tuvieron que ver con esa primera etapa de la ciudad y con las subsiguientes. Para mí siempre es fuente de inspiración en tanto y en cuanto no tenga nada que ver con esos dichos machacados sobre lo que la ciudad parece ser. A mí me inspiran los intersticios, lo que sale a la luz, aunque eso no venga a corroborar la cantinela de la ciudad positivista.

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Llama mucho la atención la locación de la historia: ¿porqué el cementerio? 


Porque ahí está la tumba de Matías Behety y su cuerpo momificado. Además, es el marco ideal  para un poeta romántico. Sumale el atardecer. Ni en la sala principal del Teatro Argentino tendría la posibilidad de ese marco escenográfico imponente. La obra es una especie de procesión entre apolínea y dionisíaca que culmina en la tumba de Matías. Eso genera una gran conmoción. No es una “representación de”, sino un hecho en sí, que está ocurriendo como verdad total.

 

¿Funciones agotadas, te lo esperabas?


Sí y no. La actividad teatral siempre tiene que remar con la falta de difusión y demás. En este caso, es Behety la estrella que convoca. Nosotrxs somos sus médiums.

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